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Mi texto para el catálogo de la exposición HUELLAN/ELLOS de Alba Moreno & Eva Grau

          UN VIAJE CIS -TRANS

 

“Era como un hombre bajo los efectos de un  anestésico que hubiera conseguido  escapar de la mesa de operaciones. Todo parecía familiar y, sin embargo, carecía de sentido; tardé una eternidad en coordinar unas pocas impresiones que por cálculo reflejo ordinario significarían mesa, silla, edificio, persona (…) “

 

Cuando mi visión de espectadora se cruzó por primera vez con una obra de Alba Moreno (Málaga, 1985) y Eva Grau (Málaga, 1989) conceptos como delicadeza, dualidad, fortaleza y diálogo empezaron a germinar y ubicarse como basa de mi entendimiento. Fue algo más tarde, cuando se frunce el gesto para enfocar discerniendo, cuando entendí que en su trabajo la unión completa el sentido, que invita a la reflexión a través del gesto y que su planteamiento se resuelve con la visión subjetiva del espectador. Esa pieza me llevó  de forma inconsciente y maquinal a urdir una trama en la que su análisis me hacía sentir  importante. Con el tiempo, ves que cuando tus pasiones se han proyectado  y el contacto se ha producido, el hechizo o la sugestión guían tus pasos hacia lo que subjetividad que capta el ojo ordena a la parcela estética de tu cerebro; otras veces, sin embargo ocurre de una forma  más artificiosa y entra en juego la serendipia. Cuando esto ocurre, las piezas parecen encajar y el círculo cierra a la perfección, el coloquio adquiere un cariz reciproco y se alcanza la excelencia.

Si ocurre algo parecido a lo que intento relatar cuando se termina de analizar un proyecto expositivo, a mi entender, puede decirse que su existencia se ha visto justificada, si además este proceso se da de forma individual con la contemplación de las obras  de forma aislada todo adquiere un mayor sentido. Es así como la imagen se hace arte.

Del subtítulo De la experiencia al choque, es la relación que guarda con su contenido, lo que resulta de lo más revelador. La experiencia y el desgaste, la metáfora y la consciencia visual de la existencia de dos mundos aluden, en  conveniente armonía a un viaje introspectivo y dual que atañe tanto a quién lo expresa como a quién lo contempla.

 

En el acto de experimentar en la experiencia, se genera la necesidad del pasado, pero se tiende a la idea del futuro del mundo que está a nuestro alcance. Existen infinitas posibilidades de decisiones individuales y colectivas en cuanto a la relación acción-reacción  y en ello,  el Ser adquiere un papel sobre su espacio temporal. Es el Ser- ahí que cuando se manifiesta en el tiempo presente requiere comprobar su existencia y esto lo hace a través de la acción de  experimentar. El Ser es la esencia de la experiencia utilizando para ello el estar en el tiempo. La disociación natural del tiempo-mundo, en tres dimensiones abiertas; el paso de tiempo, el pasado indestructible y el futuro posible, periódico y perfecto- mecánico –  son posibilidades del Ser proyectadas como experiencias. El conocimiento empírico, por su parte, es el que se adquiere a través de la experiencia, se da cuando esta experiencia contiene expectativas, con ello, influye sensiblemente a la sabiduría. Cuando la experiencia se entiende bajo preceptos de  temporalidad, el presente es vacío, y el pasado un contenedor de todo lo que fue experimentando. El futuro por su parte es el resultado de las decisiones que son tomadas ante los estímulos inconexos que se van sucediendo.

Cuando el ser con la experiencia toma conciencia del mundo, esta se reduce en su  dimensión temporal y hace que el individuo se quiera aproximar al ahora, a la  conciencia de una nada sobre ese ahora temporal que se da en un hábitat extraño, nuevo, un espacio que para él es desconocido. Entonces, de nuevo se experimenta e interactúa, ve y decide. El Ser se ha encontrado a sí mismo al proyectar sobre el tiempo sus experiencias.  Tenemos infinitas posibilidades sobre un único punto de ejecución, por tanto,  tenemos la posibilidad de renovar, de hacer algo nuevo, y tenemos infinitas posibilidades de  hacerlo, de aplicar métodos que nos parezcan cómodos, actos intuitivos o reflejos.

El movimiento del ser, o del ente, que conlleva la experiencia que justifica su estado, lo hace realizar consiente experimenta en el nuevo espacio, los múltiples universos, que comprenden todo lo que existe físicamente, espacio y tiempo, materia energía y cantidad de movimiento. Las experiencias cumbres, las místicas y las metafísicas actúan como estados de interconexión y unificación espiritual. Son una especie de trances sistémicos.

Dos espacios, dos dimensiones que pasan del blanco al negro.  Es curioso. Con el devenir del ser y la experiencia del mismo que lo vuelve etéreo, a través de un descenso por algún lugar intermedio parece que se inicia un viaje transvital a otro lugar, a un lugar desconocido. El tono crudo aunque sensual, puede resultar a primera vista controvertido, pero en realidad es catalizador de sensaciones, estudio del devenir de la existencia humana, e intento de desnudar  a la especie hasta llevarla a su estado más frágil. El color también importa en la interpretación ambigua. A menudo, la literatura, ha expresado la angustia que supone al pensamiento moderno la idea de la muerte, y a menudo la convierte  en un viaje de transformación a un  lugar inquietante en el que, todos coinciden, por un solo instante pudieron ver  una luz deslumbrante. No es el caso que nos ocupa, en el que ya sabemos, el experimentado parte desde la luz.

En palabras de neurocientífico que plasmó en la narrativa contemporánea su propia experiencia tras sufrir un derrame, también podemos percibir connotaciones. Cuenta que  la percepción de sus límites físicos ya no se limitaba a dónde su piel se unía con el aire. Todo su autoconcepto cambió, y no se percibía como alguien solo, como una entidad sólida sino que derivó a su  nivel más elemental. “Soy un fluido”.

Ver túneles y luces, o experimentar la sensación de ser empujado de hacia el cuerpo son sensaciones más que evocadas con la contemplación de estas obras. Hay una  convergencia entre dos mundos, un viaje a un espacio vacuo, aséptico y frágil que inquieta sin provocar miedo.

Al pasar por el túnel las almas se convirtieron en fluidos, a modo de catalizador de homogéneos, aquellos compuestos que pasaron se sintetizaron y reactivaron. Como isomerías cis-trans, son fluidos dobles. En química, ésta propiedad se produce cuando hay dos carbonos unidos con doble enlace, no se pueden interconvertir entre sí por lo que, de un modo espontáneo pueden transformarse en reacciones catalizadas…    ¡voilà!

La obra de éstas artistas es un viaje intelectual que el sistema transcognitivo, realiza a través de la experiencia, la búsqueda la acción y la palabra…señales para alcanzar objetivos. Aparece con nitidez en los sistemas biológicos humanos y se desarrollan a través de las reacciones de los mismos. Hay sistemas utocatalíticos que no solo reaccionan y se adaptan a su medio ambiente sino que crean activamente su propio dominio de influencias, se adaptan al medio o adaptan al medio a él. Son respuestas que dan lugar a perturbaciones, sistemas que no son autómatas. A veces, estos obligan a diferenciar entre  lo macro y lo micro, entendido como focos de atención a pequeños individuos frente a colectividades, estructuras y organizaciones, complejas y subsistemáticas. Cae de un mundo que se ha atrapado en el tiempo a través de la experiencia dónde las situaciones indefinidas parecen no estar dispuestas removerse. El día de la marmota.

Si pensamos y nos mimetizamos con las sensaciones que intentan transmitir estas letras, al menos, tendremos la divertida sensación de participar en una sutil gincana. Aquella pieza que tejió la confabula de mi sentir de importancia está recogida en esta muestra. Es de aquellas que se ven y permanecen en la retina, de las que te llevan a reflexionar y empatizar con su mensaje, de esas que muestran objetivamente el gesto que llega a tocar el alma.

¿Os atrevéis a adivinar de qué pieza se trata? (…) Efectivamente, es las que da nombre a la exposición: Huellan /Ellos.

 

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